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Etapa informativa del proceso de consulta que lleva a cabo la CIBIOGEM en Chencoh, Hopelchén, Campeche, México

10 de julio 2016, Hopelchen, Campeche, México.

Por : Naayeli Ramírez

Hoy por la mañana en Chencoh, Hopelchén, Campeche, México sucedió la etapa informativa del proceso de consulta que lleva a cabo la CIBIOGEM (Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados) y CDI (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas) por recomendación de la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humanos) relacionada también con la orden de la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación) de consultar comunidades en este municipio con motivo de la siembra de soya transgénica en los territorios ancestrales de sus comunidades.

Chencoh está ubicado a los pies de la zona arqueológica de Hochob, que significa “lugar donde se cosecha maíz” y a las orillas de una de la zonas selváticas mejor conservada de México colindando con la Reserva de la Biósfera de Calakmul. Esta comunidad Maya es pequeña y los campesinos locales siembran principalmente maíz y calabaza. Parte de sus tierras también las rentan, algunas a las comunidades aledañas de Menonitas. Los Menonitas son los principales interesados en sembrar soya (transgénica y huasteca) en el área.

Cuando los locales discuten en asambleas y reuniones, hablan en maya y castellano, los dos al mismo tiempo. Los adultos y adultos mayores se dirigen unos a otros en maya únicamente. Sin embargo el 80% de la sesión informativa se llevó a cabo en castellano. Acudieron a la sesión alrededor de 80 personas de la comunidad, además de los observadores, académicos, periodistas de la región, personal de CIBIOGEM, CDI, SAGARPA, y los que trajeron los tacos de cochinita desde Hopelchén. La reunión transcurrió sin ningún contratiempo salvo algunas interrupciones de entrevistas de los periodistas a los científicos y académicos, y el grito de algunas quejas y consignas. Las consignas demandaban una política que promoviera la siembra de maíz en lugar de los productos ajenos al territorio, y expresaban su desconfianza de las autoridades.

Los científicos presentaron información de forma muy parcial. No hablaron de los estudios de transgénicos que apuntan a sus riesgos ni tampoco de los riesgos del uso de glifosato, ni siquiera cuando éste se usa en exceso o sin los cuidados recomendados en otro tipo de vida que no fuera la humana. Sin embargo el científico de la Universidad de Chapingo sí informó sobre lo barata que es la siembra de la soya transgénica. La metáfora del científico encargado de explicar los transgénicos fue que hacer plantas era como hacer un pastel, siguiendo la receta: podías cortar genes de aquí y pasarlos allá para dar la característica de un microbio a una planta. Todos podían hacerlo y los invitó a ir a su laboratorio en ECOSUR.

Cuando la comunidad les preguntó sobre esta parcialidad, el abogado de la CIBIOGEM contestó que su rol, según ellos, era informar sobre los fundamentos científicos por los cuáles se habían otorgado los permisos para la siembra de la soya transgénica en el territorio. Esto es incorrecto por supuesto, el rol de la CIBIOGEM y la CDI en esta consulta es informar de manera imparcial sobre las características de la siembra de la soya transgénicas, todos los riesgos, beneficios y consecuencias que se conocen, así como informar sobre lo que se desconoce por la ciencia en este respecto.

Los comuneros también denunciaron la siembra de soya transgénica en sus territorios aún cuando los permisos estén suspendidos y sea ilegal sembrarla. El encargado de SAGARPA los invitó a denunciar dichas siembras por Internet, se le interrumpió porque no hay ni señal de celular en el área. Los funcionarios dijeron haber tomado nota de la zona para tomar las medidas conducentes.

La sesión informativa se concluyó en un solo día, aún cuando la comunidad expresó en la sesión que hacía falta información. Al terminar, las autoridades preguntaron si había más dudas. Muchas manos se levantaron. Los científicos no pudieron explicar las consecuencias que los Mayas ya observaron de la siembra transgénica en su territorio como la muerte de pavos silvestres, insectos, abejas y la selva. En relación con esta pregunta tampoco se contestó la pregunta de las consecuencias de las avionetas que regaban químicos en la selva o en las orillas de ésta. Así también la pregunta de la importancia de su opinión en la decisión final para la siembra de soya se contestó con un “no sé:” no se sabe qué tan vinculante será la opinión de las comunidades. Las preguntas con respecto al glifosato, se contestaron diciendo que todos los fertilizantes, insecticidas y químicos que se usan en el campo son peligrosos y venenosos, si se utilizaban mal o en exceso. La explicación se centró en que podía haber daños a la vida humana si no se seguían las instrucciones y se ofrecieron futuros talleres a la comunidad para enseñarles a seguir dichas instrucciones, no hubo explicaciones con respecto a los efectos en otros tipos de vida: animal silvestre y ganado, vegetal silvestre, vegetal para consumo humano y la milpa tradicional (policultivos).

Aún y cuando los mayas solicitaron más información al final de la sesión acerca de los efectos de la siembra de la soya transgénica en el medio ambiente de la región en repetidas ocasiones, los científicos no otorgaron información acerca del uso del agua para los riegos, ni de los riesgos de contaminar los mantos acuíferos locales con los químicos que se usan para el cuidado de la soya transgénica o de las fuentes locales de agua para su explotación. Tampoco se habló del uso del suelo y la tierra, y de los cambios en éstos por los químicos que se usan. No se presentaron estudios sobre la siembra de la soya en territorios selváticos vírgenes, ni de los efectos enanimales silvestres y ganado, otras especies de plantas, ni el aire y no se tocó el tema de la deforestación en el municipio, todos estos temas de interés de los locales. La comisión de científicos y las autoridades expertas presentes no pudieron contestar las preguntas desde el punto de vista cultural maya, un punto de vista holístico de su medio ambiente.

En mi opinión, como abogada, la sesión no cumplió con los requisitos de informar imparcial y adecuadamente a los consultados con respecto a la siembra de la soya transgénica. Aún así, al preguntarle su opinión a los locales sobre la sesión, éstos expresaron satisfacción. Por primera vez en la historia de su comunidad, las autoridades les habían ido a preguntar su opinión. Según ellos, ya al menos hay una oportunidad de que las autoridades aprendan cómo hacer las cosas en su territorio y las tierras que ellos han cuidado por tantos años.

 


Naayeli Ramírez es licenciada en derecho (2001) por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, también tiene una maestría en derecho público (2007, Universidad de Komazawa en Tokio) y dos doctorados, uno en derecho (2014, Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá) y otro en administración pública (2010, Universidad de Waseda en Tokio). Su última publicación es de octubre de 2015 en la Revista de Derecho Internacional y Comparado de la Universidad de Arizona sobre el juicio de Zirahuén y la interpretación judicial del derecho a la consulta sobre leyes. Su tesis doctoral en derecho versó sobre la interpretación judicial de derechos indígenas en varias partes del mundo: Canadá, Japón y México. Actualmente realiza una estancia postdoctoral en el Instituto de Investigaciones en la Educación de la Universidad Veracruzana con el apoyo de CONACyT y su proyecto de investigación se titula “La adopción del derecho indígena Totonaco, Purépecha y Maya en los procesos de consulta y diálogo en México.”

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